lunes 9 de noviembre de 2009

Como si fuera primavera

Vamos, que voy como un desesperao. Cada vez que miro una tía me la imagino con las tetas al viento y con cara de orgasmo, cabalgando encima de mi polla mojada.

Esta mañana para despertarme me he visto una peli porno que me he descargado para ir más tranquilo durante el día. Salía una tía muy muy blanca de piel, con el coño afeitado y bien rojo. Me ha puesto muy cachondo desde el minuto 0, pero la mierda de peli estaba doblada, y había quedado fatal. Qué mal doblan las pelis porno. Y lo malo es que la tía no se corria. A mí me gusta ver cómo se corren las tías, es lo mejor, y luego echarles todo el semen por encima. Me encanta.

Pues eso, que voy de un salido que no me aguanto. A ver cuánto tiempo más mantengo la polla en mis pantalones.

jueves 5 de noviembre de 2009

El sueño: ¿el despertar?

Hoy he tenido un sueño que me ha llamado mucho la atención.

Me iba de vacaciones con dos amigos. Llegábamos al desierto, donde estaba nuestro hotel, en medio de un poblado como del antiguo oeste, como en las pelis. Las casas eran de madera menos nuestro hotel, que estaba hecho de adobe. Avanzábamos los tres hacia el hotel y yo me quedé mirando a la derecha, donde, en las escaleras de una casa al lado del hotel, había una chica sentada a la sombra. Me miraba y me sonreía. Me detuve y me acerqué. Era una de mis amantes.

En el sueño no nos conocíamos. Me presentaba, me inclinaba sobre ella para besarle en la mejilla, y en vez de eso nos besamos en la boca, al principio como sin querer, y luego muy apasionadamente. Nos pusimos de pié, uno frente al otro, y nos abrazamos y besamos profundamente. Nos pusimos muy cachondos, con muchas ganas de follar.

Le pedí que me acompañase al hotel. Dentro se estaba fresco, el adobe estaba húmedo, blando, parecía que todo se fuese a caer en cualquier momento. Fuimos rápido a mi habitación y nos pusimos a follar como locos. No sé cómo explicarlo, sólo sé que follábamos y follábamos, de una forma, de otra, a veces suave, a veces fuerte, nos corríamos y seguíamos follando, sudados, besos y más besos, más sexo, y follábamos otra vez. Mi polla era como una barra de acero que la penetraba incansablemente, ella respondía a todas las embestidas con placer, con gemidos, con descontrol.

Me ha sonado el despertador y mi erección era antológica. La tenía durísima, extrainflamada. Me he levantado, me he ido a la ducha, me he agitado dos o tres veces la polla y ha brotado el semen, al principio con fuerza, luego chorreando por su cuerpo hasta los huevos. Mientras, pasaban por mi mente a toda velocidad imágenes por mi mente de varias de mis amantes pasadas.

Y ahora estoy escribiendo en este blog. Maldito blog. ¿Qué me está pasando?

sábado 15 de agosto de 2009

Cybersado light

Cuando tenía el anterior blog y sus más de 300 visitas diarias, tenía un montón de amigas en el messenger. Muchas veces tenía que tenerlo apagado para poder trabajar, y de todas ellas guardo un buen recuerdo, de unas más caliente que de otras.

Una de las chicas estaba rodeada de un mundo especialmente sexual, atractivo e interesante, en el que entraré otro día. Hoy quiero recordar la conversación que tuvimos un sábado por la mañana.

Me preguntó si había probado hacer sado, y le dije que no, vamos, nada más allá de unas nalgadas, y me propuso hacer algo un poco más allá, pero igualmente suave. Me pidió una pequeña cuerda, un vaso lleno de hielo y activar las webcams.

Primero nos quitamos la ropa y enfocamos la cámara a nuestros sexos. Ella era joven, tenía un poco de sobrepeso, y tenía un bonito coño con el pelo arreglado. Yo hacía poco que me había afeitado la polla, se veía grande y obscena como en una peli porno.

Primero me pidió que me atase la polla y los huevos con la cuerda, suavemente. Lo hice. La sensación de recibir sus órdenes con una fina voz al otro lado de la cam, la fina voz de un bonito coño, me excitó enseguida y mi polla empezó a hincharse.

Ella se metió un pequeño consolador rosa en el coño con una mano y se tocaba el clítoris lentamente con la otra mientras me hablaba.

Me pidió que sacase un hielo y me lo pasase por la punta de la polla. Al pasarlo se derretía muy rápido y la polla daba golpes de presión, como cuando me corro. En la pantalla se veía hinchada y con un enorme glande rosa, con los huevos apretados a la polla por la cuerda.

Se notaba que realmente le excitaba lo que veía. Su vocecita se llenaba de suspiros, sus caderas se movían y su dedo no paraba de subir y bajar en su coño. Casi podía sentir su olor.

Me pidió que dejase el hielo y acariciase mi polla mojada suavemente con las manos, sólo 3 veces, y me detuviese. Una vez, luego otra vez...

Me pidió que metiese la polla entera en el vaso con hielo, que me lo follase. Eso era algo complicado, así que hice lo que pude. El frío no me provocaba dolor, los hielos se derretían rápido y estaba empezando a mojarlo todo.

Yo tenía ganas de follarme ese coño, de pajearme y correrme, pero le había dicho que obedecería a todo sin rechistar, así que ahí estaba, con la polla a punto de estallar, rosa y mojada, frente a la cam, mientras ella se excitaba más y más.

Me pidió que me tocase despacio, tres veces y parar, tres veces y parar. Yo estaba muy excitado, tanto físicamente como mentalmente, y ella también. Cuando estaba cerca de correrse me pidió que la llamase, lo hice, ya nos habíamos llamado antes, y le gustaba correrse con mi voz pegada al oído, al otro lado del teléfono.

Vi por la cam cómo se corría, oí sus gemidos por teléfono, yo también me corrí y se llenó mi mano y mi polla de semen. Por coger el teléfono tuvo que soltar el consolador y se le salió mientras se corría. Ese era el sitio para mi polla, me hubiera gustado estar bien metido en ella cuando se corría.

Cuando terminó colgó y me pidió que soltase la cuerda. Me enseñó los dedos mojados por la cam y cortó. Yo también corté. Chateamos y nos despedimos hasta la próxima.

sábado 8 de agosto de 2009

La llorona

Eran las 4 de la noche y yo ya estaba cansado de esa disco, así que salí afuera a tomar el aire y dar un paseo, a ver si se me bajaba la borrachera.

Justo doblar la esquina me encontré una chica llorando, sentada en un portal. Sin darme cuenta ya me había sentado al lado suyo y le había echado el brazo por encima (lo que hace el alcohol...).

La chica era bastante normal, no muy alta, no muy delgada, pelo negro liso, ojos negros, rimel negro corrido, piel blanca, mojada, fría, temblorosa, sollozante.

Hablamos un poco, me dijo que su novio la había engañado, que se presentó otra tía en la discoteca y le dió una ostia, y lo peor es que lo que la chica no sabía es que ella era "la otra", la que "no importaba", así que el muy hijo de puta salió detrás de su novia y la había dejado allí tirada...

Me ofrecí a llevarla a casa y accedió.

Fuimos en mi coche hasta su casa. Vivía a tomar por culo y con los controles de alcoholemia uno no va seguro por ninguna parte... Me estaba cagando en su puta madre (en mis adentros, claro).

La tía me caía bien. Era la primera vez que la engañaban, tenía sólo 20 años, y cada vez que hacía un silencio se volvía a romper en llanto. Creo que yo también le caí bien, porque cuando llegamos a su casa ya había decidido que quería follarme para "superar lo que le acababan de hacer y vengarse".

No estaban sus padres, habían salido por un asunto familiar pero ella no pudo irse por la universidad. Así que el plan no podía ser mejor: follarme una dulzura de 20 añitos en la cama de sus papás.

Nos metimos en la habitación. Mientras se quitaba la ropa sollozaba y me miraba de reojo, curiosa. Me quedé en pelotas en un tris y fui hacia ella para acabar de desnudarla. Toda su piel era blanca, sus pelos negros y sus pezones pequeños y bien oscuros coronando unas tetas medianas y firmes.

Empezamos a besarnos y ella agarró mi polla con nervios. Empezó a masturbarme, despacio, una mano agarraba mi polla y la otra mis huevos. Sabía cómo hacerlo y se me puso la polla dura como el mármol. Le besé el cuello, las tetas... Nos tumbamos en la cama, me dio un condón y nos pusimos a follar.

Todo lo que había pasado me puso especialmente cachondo, me estaba follando una tía que no me importaba una mierda, pero me lo estaba dando todo por despecho a su "novio". El alcohol además hacía su perfecta función, la de hacerme perder un poco de sensibilidad en la polla y ponérmela bien dura.

Me cansé enseguida del misionero y la puse a cuatro patas al borde de la cama. Ella disfrutaba salvajemente, es de esas tías que son tan agradecidas cuando se la metes, y esa postura era la que más le gustaba (a judgar por su tatuaje follador, que no había visto hasta ese momento). De esa forma se corrió una vez y me pidió una pausa.

Se fue a buscar dos vasos de agua y volvió con ellos sollozando. Le pregunté si quería que me fuese, pero no, bebimos y seguimos follando. Le echamos mucha imaginación al tema, la verdad, parecía que ella no iba a tener muchas ganas de tanto tema pero se notaba que le gustaba disfrutar del sexo. Se corrió al menos una vez más, ella encima cabalgándome y yo empalándola hacia arriba con fuerza mientras se tocaba el clítoris con una mano.

Yo tenía muchas ganas de correrme, y se lo dije. Se sacó mi polla, le sacó el condón, me puso de pie delante suyo y me pajeó hasta que me corrí en sus tetas. Eché todo lo que tenía que echar, no dejé ni gota dentro. Fué una corrida genial.

Se fue a limpiar y mientras me acabé el agua y me vestí. Al rato volvió con un pijama muy divertido y me pidió que me fuese.

Así terminó la cosa. Me gustó mucho, pero no nos cambiamos los números de teléfono porque pensaba que eso no nos iba a llevar a ninguna parte. Fui gilipollas, me arrepiento de eso: estaba lo bastante bien y follaba lo bastante bien como para ser digna de mi agenda.

sábado 13 de junio de 2009

Me gusta tomar alcohol y provocar

En casa o fuera de casa. Solo o acompañado. Me gusta emborracharme porque sí.

No soy alcohólico, bebo muy de vez en cuando. Pasan semanas enteras en las que no tomo nada, pero me gusta hacerlo. No sólo por el sabor de la bebida alcohólica, sino por la embriaguez, claro.

La sensación de mareo es muy agradable. Pero sobretodo, me gusta la desinhibición. Siempre me ha gustado provocar. Me gustaría ser provocador profesional. El mundo es demasiado serio.

A lo mejor soy provocador de boca para afuera, y no lo soy realmente... La verdad es que no lo sé. Y no lo sé porque este blog lo escribo anónimamente. Si me gustase provocar de verdad lo haría personalmente... Supongo...

En cualquier caso, en cuanto bebo, me desinhibo. He conducido borracho mientras me masturbaba. Me he paseado por las zonas comunes de mi edificio enseñando la polla. He follado en parques, al aire libre. He frotado la polla en el culo de todas las tías que he podido en las discotecas. He tenido conversaciones provocadoras con mujeres, y me encanta cuando se ponen al nivel. Me las follaría todas. Todas las tías tienen algo por lo que merece la pena follárselas.

Estoy muy caliente, y estoy bebiendo. Creo que me voy a pajear ahora mismo. A ver si alguna vecina ve cómo me la meneo delante de la ventana.

sábado 16 de mayo de 2009

Pajas en grupo

Todavía me acuerdo de cuando quedábamos los amigos, de pequeños y nos escondíamos en alguna parte para hacernos pajas en grupo.

Teníamos 11 años y era lo que acabábamos de aprender. Cuando anochecía nos íbamos a alguna parte escondida y oscura a hacernos pajas. Ninguno de los que estábamos allí eyaculábamos.

La moda de pajearse en grupo duró muy poco, y no tenía nada de sexual o morboso, era como ir a tirar piedras a los cristales de una vieja fábrica, era solamente algo más que hacer a escondidas.

Estoy convencido de que muchos de los que íbamos ya no se acuerdan de eso. Dudo que lo admitiesen si se lo preguntase. De hecho, ni yo lo recordaba, y en un momento de lucidez (o estupidez) me ha venido ese recuerdo a la cabeza.

lunes 11 de mayo de 2009

De la mamada a dejarse dar por el culo

Antes las tías sólo follaban y de formas bastante aburridas quiero creer. Pero a finales del siglo pasado hubo una liberación o revelación sexual o lo que sea, que hizo que las tías fuesen un poco más allá en el sexo, y empezaron a chupar las pollas.

Ahora, chupar la polla no es diferencial, cualquier tía te chupa la polla. Y si dice que no sólo tienes que ponerle la polla en la boca y te la acaba chupando. Al fin y al cabo, ese es un sexo de lo más seguro que hay...

Las tías tienen que dar un paso más allá. Algunas, pocas todavía, se comportan como auténticas putas en la cama, y culminan todos los deseos de un hombre cuando se dejan dar por el culo. Hoy, una tía que se deja dar por culo vale muchísimo más que una que no se deja dar por culo. La mamada es commodity, tía que no chupa la polla se puede ir a la mierda...

domingo 10 de mayo de 2009

La madura

Aún no había cumplido 30 cuando me follé a una mujer de más de 40.

Fui con un amigo a una discoteca a tomarnos unas copas y reirnos un rato. Después de pasar un rato en la barra mirando el zoológico bajamos a la pista a ver las fieras más de cerca. En poco tiempo apareció la madura hablamos un poco y nos pusimos a bailar.

Para la edad que tenía estaba bastante bien, y bastante borracha también. Tenía unas buenas tetas y un ligero sobrepeso.

Empezamos a hablar, ella iba directa al grano:
madura - ¿Cómo es tu polla?
agua - Eso lo tienes que averiguar tú si quieres

Me tocó la polla por fuera de los pantalones:
madura - Es normal
agua - Si sigues tocando crecerá
madura - Quiero que crezca

Me han pasado muchas cosas en la vida, pero tan rara como esa ninguna. Miré a mi alrededor a ver qué hacía la gente, y la gente pasaba de todo. Estaba oscuro, luces que se movían, ambiente denso de tabaco y alcohol, la gente bailando cerca, mi amigo desaparecido, y yo muy cerca de ella. Ella con su mano en mi polla que empezaba a reaccionar.

agua - No llevo calzoncillos

Me miró sorprendida con una sonrisa y metió la mano por mis pantalones. Mi polla estaba caliente y dura, muy dura. Aquella situación me había calentado mucho, y la mano de aquella mujer provocó cosquillas desde la punta de mi polla hasta el último pelo de mis huevos.

madura - Me gusta tu polla, ¿vamos a follar?

Y así fue como en 5 minutos más estábamos en mi coche camino a su casa. Vivía sola. Fuimos a la habitación. Tenía una enorme cama, todo bien arreglado y bonito. Nos desvestimos rápido. Ella tenía el coño afeitado y empezaban a salirle los pelos, pinchaba un poco, creo que no esperaba follar esa noche.

Ella quería follarme sin condón, pero yo me negué.

madura - Entonces déjame que te la chupe, me encanta tu polla.

Empezó a chupar como una desesperada. La chupaba de puta madre. Tenía la polla a punto de estallar. Le dije que me la quería follar, la tumbé en la cama, me puse el condón y empecé a darle. Estaba muy mojada, tan lubricada que apenas sentía el roce de mi polla en su coño. Con cada embestida sus pezones daban vueltas. Yo intentaba atraparlos con las manos y con la lengua. Ella me agarraba del culo y me apretaba bien adentro. Luego me abrazaba fuerte con sus piernas. Luego a cuatro patas le estuve dando por detrás.

Nos dimos unas vueltas más y para terminar me tumbé yo en la cama boca arriba, con las piernas fuera de la cama y los pies en el suelo. Ella se sentó de espaldas a mí, con los pies en el suelo también, y movía su cuerpo adelante y atrás. Yo desde atrás le agarraba una teta y le frotaba el clítoris. En esa postura se corrió.

Agotados, nos tumbamos en la cama. Estaba amaneciendo.

madura - Quiero que te corras.

Antes de que empezase a bajar la erección me quitó el condón y empezó a chuparme otra vez. Le pedí que parase, me levanté de la cama, ella se sentó en el borde y le puse la polla en la boca para que siguiese.

Terminé rápidamente. Le aviśe, se sacó la polla de la boca pero quiso que le disparase en la cara y en las tetas. Mientras me corría me acariciaba los huevos y hasta el ano. Cuando terminó mi corrida se metió la polla en la boca y la chupó un poco más. Eso es genial, después de la corrida la polla sigue sensible y esa chupada post-corrida es un placer inmenso. Luego se esparció el semen con las manos.

No había estado antes con una tía tan viciosa y experta. Estuvo muy bien. Para tener polvos así de guarros con la pareja hace falta un tiempo de relación y confianza, y ella me dio todo eso la misma noche.

Cuando teminé se duchó, me vestí, y me invitó a un café. Me dijo que le había gustado, que si no me hubiera sacado de casa hace rato, y me dio su número de teléfono, que todavía guardo, por si vuelvo algún día a esa ciudad.

sábado 9 de mayo de 2009

La reunión

Hoy he tenido una reunión con una clienta.

No la conocía de antes, pero me ha dejado impresionado desde el primer momento. Estaba muy buena, era guapa, y además era inteligente. La reunión tenía que haber durado una hora pero ha durado dos horas.

Mientras manteníamos la reunión, estaba deseando que fuese ella la que hablase para poder concentrarme en su boca y en sus ojos, y cuando su mirada se iba a otra parte aprovechaba para revisarle las tetas y la cintura. La tía estaba muy buena, sí.

El dedo anular de su mano izquierda estaba vestido, como el mío ahora, así que como amante podría ser ideal. Ella tiene tanto para perder como yo, con lo que el silencio está garantizado.

Mientras le daba repasos con la mirada me imaginaba que me comía su boca mientras la embestía, y sus gemidos se le escapaban en mis labios. También me la imaginaba sobre la mesa inclinada, y yo metiéndosela por detrás. También me imaginaba yo sentado en la mesa y ella saltando sobre mi polla, mientras me perdía en sus tetas. Las reuniones dan para mucho.

Cuando he salido de allí he ido a un bar a comer. Me he metido en el baño y me he tenido que pajear. Mientras me corría me imaginaba que ella también lo hacía, cabalgando mi polla, con sus tetas en mi boca. Genial. He salido bien relajado.

Espero volver a tener una reunión con ella pronto. A ver cómo me lo monto.